Tantrismo y Psicoanálisis. Una perspectiva antropológica

Автор: Carlos Reynoso

Журнал: Revista Científica Arbitrada de la Fundación MenteClara @fundacionmenteclara

Статья в выпуске: 1, Vol. 1, 2016 года.

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Resultado de mis estudios de sánskrito y pensamiento de la India con Fernando Tola tras el cursado de mi licenciatura en antropología durante la última dictadura argentina en los años 70, este libro escondido en lo más hondo de mi sitio es una curiosa manifestación de mímesis reactiva. Adopté en él una variedad de relativismo extremo combinado con una especie de estructuralismo lúdico, ambos en las antípodas de la teoría hacia la cual hoy me inclinaría. Ahora yo pretextaría que el texto pretendió ser paródico, demostrativo hasta el menor de los detalles de la forma en que usualmente razonan estructuralistas, hermeneutas y demás prisioneros de la discursividad pura: una especie de fraude en el estilo de Alan Sokal, sólo que ante litteram. Pero en aquella época yo no estaba tan seguro. El tema está netamente establecido: por un lado, la formulación reichiana del psicoanálisis (de la función del orgasmo al pequeño hombrecito, con los acumuladores de orgón entre ambos); por el otro, una religión de la India que se presenta como transgresora, marginal, heterodoxa, y que adopta como sacramentos lo que para la ortodoxia serían más bien abominaciones. Nada más opuesto en apariencia; nada más análogo en realidad. Como se muestra en la figura, hasta las concepciones sobre cuerpo son casi idénticas, o en todo caso más parecidas entre sí de la que cada una lo es con respecto a las de cualquier corriente psicoanalítica o religión concebible. Pero ¿en serio ha sido así? ¿No suena todo esto un poco indulgentemente douglasiano? ¿No es la apoteosis de coincidencias entre los fenómenos estudiados demasiado buena para ser verdad? A la luz de la filosofía de Nelson Goodman (pienso hoy) un juego de analogías y contrastes como el que desarrollé en este ensayo se torna merecidamente cuestionable. Y sin embargo, aún desde una perspectiva opuesta como la que hoy promuevo, los hechos que en él documento me siguen resultando insinuantes y su elaboración persuasiva. Mucho más, en todo caso, que la etnología tautegórica, caricatura de fenomenología, el dogma de la época, frente al cual este libro en el que apenas creo se constituyó en respuesta.

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Tantra, Tantrismo, Budismo, Sociología, Antropología, Religión, psicoanálisis, Reich

Короткий адрес: https://sciup.org/170163600

IDR: 170163600   |   DOI: 10.32351/rca.v1.1.12

Tantrism and Psychoanalysis. An anthropological perspective

Result of my studies of Sanskrit and thought of India with Fernando Tola after the course of my degree in anthropology during the last Argentine dictatorship in the 70s, this book hidden deep inside my site is a curious manifestation of reactive mimesis. I adopted in him a variety of extreme relativism combined with a kind of playful structuralism, both in the antipodes of the theory to which I would lean today. Now I would pretend that the text was intended to be parodic, demonstrative to the smallest of the details of the way in which structuralists, hermeneuts and other prisoners of pure discursivity usually reason: a kind of fraud in the style of Alan Sokal, only before litteram . But at that time I was not so sure. The theme is clearly established: on the one hand, the Reichian formulation of psychoanalysis (from the function of orgasm to the little man, with orgone accumulators between them); on the other, a religion of India that presents itself as transgressive, marginal, heterodox, and adopts as sacraments what for orthodoxy would be rather abominations. Nothing more opposite in appearance; nothing more analogous really. As shown in the figure, even the conceptions of the body are almost identical, or in any case more similar to each other than each other with respect to any psychoanalytic current or conceivable religion. But has it really been that way? Doesn't all this sound a bit indulgently douglasian? Isn't the apotheosis of coincidences between the phenomena studied too good to be true? In light of the philosophy of Nelson Goodman (I think today) a game of analogies and contrasts like the one I developed in this essay becomes deservedly questionable. And yet, even from an opposite perspective such as the one I am promoting today, the facts that in the document continue to be insinuating to me and their persuasive elaboration. Much more, in any case, than the tautegoric ethnology, caricature of phenomenology, the dogma of the time, against which this book in which I hardly believe was constituted in response.

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