La Religiosidad, la Espiritualidad, y el Bienestar Subjetivo de los Estudiantes Universitarios

Автор: Maryam Ghasemisarukola, Kiara Paola Lacrouts, Agustina Azul López, María Del Pilar Rofrano, Evelyn Ibañez

Журнал: Revista Científica Arbitrada de la Fundación MenteClara @fundacionmenteclara

Рубрика: Concurso monográfico FMC - Universidad de Flores

Статья в выпуске: 1, Vol. 10, 2025 года.

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En el presente trabajo se realiza una revisión narrativa sobre la influencia de factores como la espiritualidad, la religiosidad y el bienestar subjetivo en los estudiantes universitarios. La búsqueda se llevó a cabo a partir de la recolección de hallazgos en publicaciones de artículos incluidos en las bases de datos “Scielo” y “Redalyc” y “Google Scholar”. Estos tres factores han demostrado ser una parte esencial para el desarrollo psicológico, social e individual de los estudiantes universitarios. Los resultados manifiestan la relevancia e influencia de la presencia de la religiosidad en todos los ámbitos de la vida del individuo y su influencia en áreas tan importantes como lo son lo académico, emocional, psicológico y social. Con respecto a la espiritualidad y el bienestar subjetivo diversas investigaciones, indican que estas dos trabajan juntas, mantienen una estrecha relación dado que la espiritualidad ayuda a encontrar significado y propósito en la vida, practicar la resiliencia y a su vez invita a experimentar sentimientos positivos que en el contexto universitario, donde los jóvenes se encuentran en una etapa crucial de desarrollo personal y profesional, la espiritualidad emerge como un factor relevante para comprender su bienestar subjetivo. Brindando así herramientas a situaciones estresantes dentro de la población universitaria y Promoviendo su bienestar y calidad de vida. Así que la espiritualidad proporciona un marco de referencia que ayuda a los estudiantes a encontrar un sentido de propósito en la vida, lo cual a su vez se relaciona con niveles más altos de bienestar.

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Religiosidad, Espiritualidad, Bienestar Subjetivo, Estudiantes universitarios

Короткий адрес: https://sciup.org/170211574

IDR: 170211574   |   DOI: 10.32351/rca.v10.385

Текст научной статьи La Religiosidad, la Espiritualidad, y el Bienestar Subjetivo de los Estudiantes Universitarios

Universidad Maimonides

Cómo citar este artículo / Citation: Ghasemisarukolai, M., Lacrouts, K., López, A, A., Rofrano, P., Ibañez, E., (2024). La Religiosidad, la Espiritualidad, y el Bienestar Subjetivo de los Estudiantes Universitarios. Revista Científica Arbitrada de la Fundación MenteClara, Vol. 10 (385). DOI:

Religiosidad en estudiantes universitarios:

Estas dimensiones son valiosas a la hora de entender a la religiosidad, pero también podemos acercarnos a la religiosidad tomando en consideración como los jóvenes y su contexto social, se relacionan con la religión(Valero-Matas, 2021)

De acuerdo con la encuesta realizada por Valero Matas en el año 2021, en la misma se indago acerca del cómo los jóvenes se comportan frente a la religión, y sobre la postura de su contexto social hacia la religión, pero se sostiene que existen diferentes fuentes que ejercen influencia en la práctica religiosa(Valero-Matas, 2021).

Los resultados arrojaron que los factores más influyentes en las creencias de dichos estudiantes son los siguientes: En primer lugar, se encuentra la familia, a continuación, se halla la educación y en tercer lugar las amistades. Dado que son las fuentes de socialización más influyentes. Y de forma contraria los que menos poder de influencia tienen son las organizaciones políticas, la iglesia y las parejas(Valero-Matas, 2021).

El proceso de secularización presente en la sociedad moderna ha provocado que cada vez más personas se alejen de la religión, la misma está perdiendo verificación, motivó cual cada vez hay menos involucración religiosa. Muchos países adoptan el laicismo, apoyando la separación iglesia - estado(Valero-Matas, 2021).

Esto trae consecuencias en la vida social, esta se distancia de la vida religiosa. Sin embargo, esto da comienzo a diferentes manifestaciones religiosas(Valero-Matas, 2021). Como son las creencias astrológicas, tarot, yoga, etc. Este tipo de creencias modernas son en gran medida, bien bienvenidas por los jóvenes. En su contexto se promociona la aceptación y tolerancia a lo distinto.

Lo contrario sucede con la religión católica, esta es percibida de manera hostil en la comunidad universitaria.

Siguiendo con la encuesta de Valero Matas (2021), que piensa que los jóvenes no sienten involucración a los conflictos relacionados con la iglesia, existe una apatía con respecto a la religión(Valero-Matas, 2021).

Hablando en porcentajes, los resultados mostraron que el 94.7% de los entrevistados sienten un desinterés a la hora de referirse a la religión, un 89.5% coinciden en la imagen negativa que tienen acerca de la iglesia. Y un 73.2% no cree en un Dios, el 68.4% cree que la imagen de Dios puede haber sido creada por la iglesia. Es decir que a la mayoría de estos estudiantes los valores de la iglesia y sus creencias no influyen en su día a día, no le encuentran relevancia. Niegan encontrar las respuestas de sus conflictos en la religión. Muchos de estos jóvenes entienden la religiosidad como una práctica singular, sin necesidad de conectar con Dios(Valero-Matas, 2021).

Como ya se ha mencionado esto guarda estrecha relación con la influencia familiar, y el contexto socio cultural de estos jóvenes. Sin embargo, estudios informan que, entre los 18 y 34 años, este grupo etario suele acercarse más a la religiosidad, producto de la maduración, reflexión y el impulso de conocerse a sí mismo, de explorar su identidad. Es allí donde surge la necesidad de involucrarse en actividades relacionadas a la religión, la espiritualidad, y la fe(Valero-Matas, 2021).

Esto muestra que la juventud se encuentra en dos polos diferentes, están aquellos que no creen en nada y por el otro están los jóvenes con una estrecha relación con la religiosidad(Valero-Matas, 2021).

Es por eso que, para gran parte de la población universitaria, la religiosidad es una gran herramienta de afrontamiento(Rivera et al., 2013).

Ciertas organizaciones de educación universitaria han puesto atención en el bienestar de sus estudiantes, interesándose en porque los estudiantes abandonan sus estudios, como llevan el fracaso, y el estrés académico. Si bien estos factores difieren según el contexto y experiencia individual de cada estudiante. A pesar de ello, algunas universidades cuentan con información religiosa para poder ayudar a los estudiantes a gestionar el estrés a través de la religión(Rivera et al., 2013).

Diversos informes revelan cómo el uso de conductas de afrontamiento religioso en universidades contribuye positivamente en el bienestar y salud de los estudiantes. Solo la minoría de informes valoran negativamente a la religiosidad como método de afrontamiento, estos últimos coinciden en que la religiosidad es tan solo un detalle menor tras aprender a gestionar el estrés de manera efectiva(Rivera et al., 2013).

Por otro lado, se evidencio que los estudiantes de mediana edad suelen utilizar con más recurrencia la religiosidad como método de afrontamiento. A comparación con sus compañeros más jóvenes. Esta pasividad en la población más joven en relación con la religiosidad es parte del contexto sociocultural en el que se encuentran dichos universitarios(Rivera et al., 2013).

Retomando sobre el aspecto académico, Purnell et, al. (2019) destaca la necesidad de constatar que mediante una encuesta electrónica que administro a 308 estudiantes del último año de la carrera de farmacia de cuatro universidades; observó, al menos en este caso, que la religiosidad no afectaba directamente a los resultados académicos, sino que aquellos otros factores de los que hablamos, los cuales están indirectamente relacionados, como el bienestar mental o emocional, que igualmente están asociados y siguen siendo importantes para el éxito estudiantil(Purnell et al., 2019).

Según Pong (2018) y su investigación, la mayoría de los estudiantes sostienen que su religiosidad tiene un impacto positivo en su bienestar espiritual al implicar una sana relación personal con uno mismo y al tener una honesta adoración hacia lo trascendente, pudiendo experimentar unidad con este(Pong, 2018).

Los estudiantes sin creencias religiosas suelen confiar en sus habilidades, talentos, potencial y fortalezas, desarrollar su confianza, su autoestima y sentido de la vida a través de diferentes caminos, incluyendo deportes, música, competencias y actividades de voluntariado, depositando su fe en sí mismos. Contrastando esto, Joe constata que los sentimientos que experimentan los estudiantes con el factor de la religiosidad presente, como la felicidad y la paz, el sentido de la vida y la búsqueda de metas, en la mayor parte se dirigen por las doctrinas religiosas, las prácticas y las experiencias(Pong, 2018).

El ejemplo que se da son los cristianos, parecen felices y tranquilos a pesar de cualquiera que sea su situación gracias a la seguridad que les provee la presencia de Dios.

Luego de las entrevistas que Pong (2018) realizó, intuyo que las actividades del factor de la religiosidad como el rezar, meditar, la devoción, compañerismo o incluso leer la Biblia, pueden llegar a ser una gran parte de la causa de estos sentimientos pacíficos y alegres. Según los resultados y la evidencia de sus entrevistas, gran parte de la “Felicidad” en los estudiantes universitarios religiosos es obtenida mediante los efectos de las creencias en el bienestar espiritual(Pong, 2018).

Se observa como la religión puede ser un sistema completo y balanceado en el desarrollo de este.

Otro punto importante para destacar es la relación que la religiosidad tiene con el sentido que los jóvenes encuentran en la vida, la investigación de Tinoco-Amador (2009) realizada en la Universidad Autónoma Metropolitana en Iztapalapa, México, busco identificar los constructos de la religiosidad en los estudiantes universitarios de México(Tinoco-Amador, 2009).

Como parte de sus conclusiones, encontraron que el aspecto más importante que los estudiantes tomaron para identificarte como religioso, era el agrado hacia su religión(Tinoco-Amador, 2009).

Por lo cual, en los jóvenes, por más de que cumplan los ritos y actividades, no perciben la religiosidad como una serie de pasos, sino que, como un elemento vivencial, se auto perciben como religiosos, desde este enfoque emocional-vivencial.

Esta autopercepción que viene de la mano con la religiosidad es un elemento de identidad individual y social muy importante ya que permite a los jóvenes encontrar aquel “sentido en la vida”.

Es por eso que la religiosidad debe tener un papel significativo en la vida de los universitarios para proveer herramientas a la hora de experiencia situaciones estresantes(Rivera et al., 2013).

Las universidades tienen un rol importante, siendo estas las potenciales suministradoras de información sobre religiosidad, que puede ayudar a mejorar el bienestar del alumnado y contribuir en una buena aclimatación(Rivera et al., 2013). Generando así una relación estable entre el alto rendimiento académico y la salud mental.

Por último, basado en la amplia gama de investigaciones analizadas, podemos concluir que la religiosidad en los estudiantes universitarios es un fenómeno complejo y multifacético, influenciado por diversos factores sociales, culturales y personales.

Por lo tanto, la religiosidad continúa desempeñando un factor importante en la vida de muchos estudiantes, especialmente como un recurso para afrontar el estrés, encontrar sentido a la vida y fortalecer el bienestar subjetivo. La religiosidad puede manifestarse de diversas formas, desde prácticas religiosas tradicionales hasta espiritualidades más personalizadas y sincretistas.

Es importante destacar que la relación entre religiosidad y bienestar es compleja y varía según el individuo y el contexto. Si bien la religiosidad puede ser un factor protector para la salud mental, también puede generar conflictos internos o externos en algunos casos. Además, la religiosidad no es el único factor que influye en el bienestar de los estudiantes, ya que otros factores como el apoyo social, las habilidades de afrontamiento y las características personales también desempeñan un papel crucial.

En conclusión, la religiosidad en los estudiantes universitarios es un tema que merece mayor atención por parte de investigadores, educadores y profesionales de la salud. Comprender cómo la religiosidad se manifiesta en los jóvenes, cómo influye en su bienestar y cómo puede ser integrada en los contextos educativos y terapéuticos es fundamental para promover el desarrollo integral de los estudiantes y el bienestar de las comunidades universitarias.

La Espiritualidad

La espiritualidad es un término complejo y diverso, ya que su significado es subjetivo y puede variar ampliamente. También, la espiritualidad se describe como una experiencia altamente personal y subjetiva. No existe una única definición universal, sino que varía según las creencias, valores y experiencias individuales. Además, la noción de interconexión es fundamental en la espiritualidad. Se refiere a la sensación de estar conectado con los demás, con la naturaleza y con algo más grande que uno mismo. La trascendencia, por otro lado, implica la búsqueda de algo más allá de la experiencia cotidiana, una dimensión más profunda de la realidad(Simkin, 2016).

Además, la espiritualidad se ha definido como la búsqueda de lo sagrado o de lo divino a través de cualquier experiencia de la vida, de manera que el término espiritualidad es más universal(Koenig, 2001). La espiritualidad se presenta como una búsqueda activa de un propósito más profundo en la vida, una conexión con algo más grande que uno mismo. Esta búsqueda puede manifestarse de diversas maneras, desde la práctica religiosa hasta experiencias personales de conexión con la naturaleza o con los demás(Cieza et al., 2024).

A pesar de la asociación común entre espiritualidad y religión, Girard (2007) argumenta que esta conexión no es obligatoria. La espiritualidad es un concepto mucho más amplio que trasciende las creencias religiosas(Tuñoque Becerra, 2022).

Simkin y sus colegas (2019) definen la espiritualidad como una conexión personal con algo más grande que nosotros, más allá de las instituciones religiosas. Esta visión coincide con la de la APA, que la describe como un interés por lo divino y una sensibilidad religiosa, independiente de la afiliación a una religión específica. Hood, Hill y Spilka refuerzan esta idea al señalar que la espiritualidad es una experiencia individual, basada en creencias y valores personales(Simkin et al., 2019).

Además, Delaney concibe la espiritualidad como una visión amplia de Dios que abarca valores personales y le otorga sentido a la vida(Díaz Heredia et al., 2012). Oblitas la define como una experiencia trascendental que va más allá de lo cotidiano y puede o no estar ligada a una religión(Oblitas, 2008). Para Girard, la espiritualidad es una dimensión inherente al ser humano, manifestándose en su forma de ser y de relacionarse con el mundo, siempre en busca de un sentido trascendental(Girard, 2007).

Según Miguel-Rojas y colaboradores (2018), la espiritualidad es como una experiencia subjetiva que involucra una sensación de conexión con un orden superior, un sentido de propósito en la vida y un desarrollo continuo de la conciencia de sí mismo y de los demás(Miguel-Rojas et al., 2018).

Piedmont (1999) propone que la espiritualidad actúa como un motor interno que impulsa a las personas a buscar un significado más profundo en su existencia(Irurzun et al., 2017).

Benito, Barbero y Dones (2014) proponen una visión de la espiritualidad centrada en tres dimensiones interrelacionadas: el desarrollo personal a través de la búsqueda de significado, el cultivo de relaciones positivas con los demás y la conexión con una fuerza superior. Estos autores enfatizan la importancia de la reconciliación como herramienta para restablecer la armonía cuando alguno de estos ejes se ve afectado(Benito et al., 2014; Redondo-Elvira et al., 2017).

Por último, para Pillay et al. (2016), la espiritualidad es un camino hacia la conciencia superior y la autorrealización y también para Mason et al. (2016), la espiritualidad se define por las creencias y prácticas individuales influenciadas por la fe en un poder divino(Pillay et al., 2016).

Al final, la revisión de la literatura presentada revela que la espiritualidad es un constructo sumamente complejo y multifacético, que ha sido abordado desde diversas perspectivas teóricas y disciplinares. A pesar de la diversidad de definiciones y enfoques, se pueden identificar algunos elementos comunes que caracterizan este concepto:

Subjetividad y experiencia personal: La espiritualidad es una experiencia profundamente personal y subjetiva, que varía significativamente entre individuos y culturas. No existe una única definición universal, sino que se construye a partir de las creencias, valores y experiencias individuales de cada persona.

Búsqueda de significado y trascendencia: Un elemento central de la espiritualidad es la búsqueda de un significado más profundo en la vida, una conexión con algo más grande que uno mismo y la trascendencia de lo cotidiano.

Interconexión: La espiritualidad implica una sensación de conexión con los demás, con la naturaleza y con un principio superior o divino. Esta interconexión puede manifestarse de diversas formas, desde la práctica religiosa hasta experiencias personales de unidad y pertenencia.

Desarrollo personal: La espiritualidad se vincula estrechamente con el desarrollo personal, la búsqueda de un sentido de identidad y propósito en la vida, y el cultivo de valores y virtudes.

En conclusión, la espiritualidad es un fenómeno humano universal que ha sido objeto de estudio y reflexión a lo largo de la historia. A pesar de su complejidad y diversidad, la espiritualidad puede ser entendida como una búsqueda de significado, conexión y trascendencia que guía la vida de muchas personas.

La Espiritualidad y El Bienestar Subjetivo

La espiritualidad, al ser un viaje personal, es tan única como cada individuo que la experimenta. Su manifestación puede variar significativamente a lo largo de la vida, a menudo surgiendo o profundizándose en momentos de crisis o desafíos. Esta experiencia íntima implica la construcción de un marco de creencias personal que otorga sentido a la existencia. Aceptar lo que es, desde esta perspectiva, no es sinónimo de resignación, sino más bien un paso hacia la serenidad y la felicidad. Esta actitud, a su vez, fomenta la creatividad y la capacidad de amar, enriqueciendo la experiencia humana que muestra que tiene una relación positiva con la felicidad y satisfacción interior que se llama el bienestar.

La espiritualidad puede aportar una profundidad y complejidad únicas con bienestar subjetivo y muestra que existe una conexión sólida entre ellos. Esto significa que las personas que cultivan una dimensión espiritual en sus vidas, ya sea a través de prácticas religiosas o simplemente a través de una búsqueda de significado más profundo, tienden a reportar niveles más altos de felicidad, satisfacción con la vida y emociones positivas en general(Nolasco, 2018).

Además, la investigación ha demostrado consistentemente que la espiritualidad tiende a reducir los niveles de angustia o afecto negativo (King et al., 2013), y también se ha demostrado que las personas espirituales exhiben niveles más altos de afecto positivo(Fredrickson, 2002).

Numerosos estudios han demostrado la relación entre la espiritualidad y un mayor bienestar(Ano & Vasconcelles, 2005;

Finalmente, la presente revisión de la literatura evidencia una sólida asociación entre la espiritualidad y el bienestar subjetivo. Más allá de ser una mera correlación, esta conexión sugiere una influencia causal, donde la espiritualidad actúa como un factor protector y promotor de la salud mental.

La espiritualidad, al proporcionar un marco de significado y propósito, fomenta una actitud de aceptación y gratitud que redunda en una mayor satisfacción con la vida. Además, la conexión con algo más grande que uno mismo y el cultivo de relaciones interpersonales significativas, inherentes a muchas prácticas espirituales, fortalecen el sentido de pertenencia y autoestima, contribuyendo así al bienestar.

La investigación ha demostrado de manera consistente que las personas que cultivan una dimensión espiritual en sus vidas reportan niveles más altos de felicidad, satisfacción con la vida y emociones positivas en general. Esta relación se ha observado en diversas culturas y contextos, sugiriendo un carácter universal de este fenómeno.

Es importante destacar que la espiritualidad no se limita a la práctica religiosa, sino que engloba una amplia gama de experiencias y creencias que buscan dar sentido a la existencia. La búsqueda de significado, la conexión con los demás y la trascendencia son elementos clave que subyacen a esta experiencia humana fundamental.

La espiritualidad y el bienestar de los estudiantes

La población estudiantil es especialmente susceptible a problemas de salud mental que merece una atención especial y en este caso la mayoría de los estudios han investigado poblaciones universitarias y quedaron de acuerdo que los estudiantes enfrentan numerosos desafíos durante la transición a la universidad. Muchos buscan formas de lidiar con el estrés diario, y las decisiones que toman en esos momentos cruciales pueden afectar directamente su salud mental y satisfacción general con la vida(Kreitlow, 2015). Por esta razón, la espiritualidad es uno de los factores que se ha vuelto muy importante como herramienta útil para superar el estrés de la vida académica.

La espiritualidad ha demostrado ser un recurso invaluable para el bienestar de los estudiantes. Al proporcionar un sentido de pertenencia, propósito y conexión con algo más grande que ellos mismos, la espiritualidad contribuye a un desarrollo psicológico más saludable. Investigaciones, como un estudio estadounidense de 2016, han revelado una asociación positiva entre la práctica espiritual y una mayor calidad de vida en general entre los estudiantes universitarios(Umaliyah, 2022).

Cherblanc (2021) argumenta que la espiritualidad actúa como un factor protector para la salud mental de los estudiantes. Al cultivar una perspectiva más amplia y significativa de la vida, la espiritualidad ayuda a los estudiantes a desarrollar una actitud más positiva hacia la vida. La gratitud y la aceptación de sí mismos, fomentadas por la espiritualidad, contribuyen a reducir los niveles de ansiedad y depresión(Cherblanc et al., 2021).

Por lo tanto, Marlin (2009) nos mostró que los estudiantes espiritualmente comprometidos tienden a ver los aspectos de la vida a través de una lente espiritual, tratando estas dimensiones con respeto y cuidado. Por el contrario, los estudiantes menos comprometidos espiritualmente pueden ver la vida a través de una lente diferente, lo que puede afectar su bienestar mental(Marlin, 2009).

Algunos estudios también han mostrado que los estudiantes que emplean estrategias de afrontamiento espiritual suelen presentar un mejor bienestar subjetivo, caracterizado por una buena satisfacción de la vida y sentimientos mentales. Por el contrario, los mecanismos de afrontamiento espiritual bajo pueden conducir a un peor ajuste psicológico y a un aumento de los desafíos de salud mental(Areba et al., 2018).

En Sudáfrica, investigadores descubrieron que la espiritualidad tiene un impacto positivo en el bienestar de los futuros médicos. Los estudiantes que expresaban una mayor conexión espiritual tendían a experimentar menos síntomas depresivos y una mayor satisfacción con su vida. Esto sugiere que la espiritualidad puede ser un factor clave para fomentar una buena salud mental, especialmente en entornos tan exigentes como el de la medicina(Pillay et al., 2016).

En este camino, otro estudio realizado en una universidad adventista puertorriqueña, liderado por Pérez et al. (2013), arrojó luz sobre los beneficios de la espiritualidad en el bienestar subjetivo. Los autores sugieren que crecer en un hogar y estudiar en una institución donde la espiritualidad es importante puede tener un impacto positivo en la salud mental. Al parecer, el simple hecho de formar parte de una comunidad que valora la dimensión espiritual puede ayudar a los jóvenes a desarrollar un sistema de apoyo que contribuye a una mejor salud mental(Pérez et al., 2013).

Finalmente, los resultados de los estudios subrayan la importancia de la espiritualidad de los estudiantes. Las conexiones espirituales, ya sea a través de la oración, la meditación o la participación en una comunidad religiosa, ofrecen un sentido de pertenencia y propósito que puede ser especialmente beneficioso durante los años universitarios. Así que la creación de espacios y oportunidades para la práctica espiritual, así como el fomento de una comunidad de apoyo, puede enriquecer la experiencia universitaria y contribuir a un desarrollo personal más pleno y ayudándoles a enfrentar los desafíos de la vida universitaria con mejor nivel de bienestar(Nadifa et al., 2024).

Bienestar subjetivo:

Edward Diener (1984), pionero en el estudio del bienestar subjetivo, inició una nueva línea de investigación centrada en comprender cómo las personas evalúan su propia vida y experimentan emociones positivas. Diener se interesó particularmente en los juicios cognitivos y las reacciones afectivas que subyacen a la satisfacción vital, abriendo así una puerta a una exploración más profunda de la experiencia humana(E. Diener, 1984).

Englobando el estado emocional momentáneo como también una valoración abstracta y cognitiva(Diener et al., 1999).

Bienestar subjetivo en estudiantes universitarios:

Además, investigaciones previas realizadas tanto en estudiantes universitarios como en poblaciones adultas de diferentes niveles educativos han mostrado de manera consistente que las personas tienden a experimentar un mayor predominio de emociones positivas en comparación con las negativas, lo que sugiere una tendencia generalizada hacia el bienestar subjetivo(Santos et al., 2012).

Conclusión

Los resultados indican que hay una conexión profunda entre la espiritualidad y el bienestar de los estudiantes. Los estudiantes que integran prácticas espirituales en su vida cotidiana tienden a experimentar una mayor satisfacción con la vida, mejores relaciones interpersonales y una mayor capacidad para afrontar el estrés. Además, aquellos que cultivan una práctica espiritual suelen tener un mayor sentido de propósito, gratitud y resiliencia, lo que se traduce en una mejor salud mental y física.

Así que, al reconocer la importancia de la espiritualidad, las instituciones educativas pueden ofrecer a los estudiantes las herramientas necesarias para desarrollar un bienestar integral y duradero. Para fomentar este bienestar, es fundamental que las instituciones brinden oportunidades para que los estudiantes exploren su dimensión espiritual, ya sea a través de actividades religiosas, meditación, yoga, o grupos de apoyo. Así que un ambiente universitario que valore la diversidad espiritual y ofrezca espacios para la reflexión y la conexión puede ser un catalizador para el crecimiento personal y el bienestar emocional de los estudiantes.

Además, lo que debe mencionar es que aún existen lagunas en el conocimiento sobre la importancia del bienestar subjetivo en la vida de los estudiantes universitarios. Futuras investigaciones podrían explorar en mayor profundidad la relación entre la religiosidad, la espiritualidad, y el bienestar subjetivo de los estudiantes universitarios. Además, sería interesante analizar el impacto de intervenciones específicas, como mindfulness o terapia cognitivo-conductual, en la mejora del bienestar subjetivo. En base a los hallazgos de esta revisión, se recomienda que las instituciones educativas implementen programas que promuevan el bienestar subjetivo de sus estudiantes, tales como talleres de desarrollo personal, servicios de asesoramiento psicológico y la creación de comunidades estudiantiles inclusivas y acogedoras.